lunes, 5 de diciembre de 2016

Father & Son Cowl

Madre mía, de mes a mes y publico cuando me rota...

Y eso que, como os dije, tengo cosas acabadas para enseñar (como una bolsa que cosí en septiembre o un chal acabado a principios de octubre, ole oleeee). Y tejo eh, tejo lo que puedo y se me acumula la faena como siempre para estas fechas, aunque ahora más. A ver si con el puente me pongo al día.

Bueno, pues hoy os enseño una cosa sencillita como casi todo lo que hago últimamente. El cumpleaños del costillo fue a mitades del mes pasado y me apeteció tejerle algo sencillo. Para este año se me ocurrió que podría gustarle algo para que el vikingo y él fueran a juego, así que busqué patrones, elegí uno con trenzas muy nórdico, cogí al peque y nos fuimos una tarde a casa de Dolors, la dueña de la tienda Naturalmente Lanas.

Sí, podría haber pedido las lanas online, pero a mi hijo le encanta viajar en tren, el destino era cercano y además siempre es un placer visitar a Dolors, es un encanto de mujer, tan cercana y cariñosa! Y ya sabéis que no es lo mismo ver una lana en una foto que verla (y tocarla!) en directo.

Total, me fui a casa con unas madejas de Stone Washed más contenta que unas pascuas y empecé a tejer, pero a la que llevaba unas vueltas me di cuenta que no me gustaba el resultado, que no me iba a dar tiempo a terminarlo y que ya le tejí un cuello parecido hace años.

Busqué alternativas y encontré otro que me pareció precioso, mucho más sencillo y asequible, pero requería diferentes colores, así que me pegué otra excursión a Naturalmente Lanas a cambiar algunos ovillos. Casi no llego a tiempo, pero después de todas las aventuras, pude regalarle los cuellos el mismo día de su cumple:

exactamente iguales no, pero casi

Una historia muy larga para una cosa bien sencillita, lo sé, pero me encanta enrollarme, qué le voy a hacer. Cada prenda tiene su recorrido y para mí, publicarlo, es un homenaje.

Espero poder acabar de publicar lo rezagado pronto.

Detalles, aquí

lunes, 31 de octubre de 2016

Dormilón

Aix, pero qué mala es la envidia... Bueno, no, no es envidia exactamente. Es, como diría sonieta: "culo veo, culo quiero". Y precisamente es culpa de ella que yo haya estado como loca ganchilleando este simpático Dormilón.



Ella ha hecho muchos, yo que sé, por lo menos... ¿veinte? Y cada vez que los publicaba en su blog, más ganas tenía yo de hacer uno. Total, que tras su última publicación no pude aguantarlo más y me fui corriendo a comprar un par de ovillos de Natura Just Cotton para darme el capricho (que no fueron suficientes, como es evidente en la foto, aunque debo recalcar que doblé el hilo).

La ocasión lo merecía, y como excusa os diré que no ha sido un impulso tejeril y nada más, sino que "necesitaba uno". Llevamos ya unas cuantas semanas en la escuelita infantil y todo ha ido sorprendentemente bien. De hecho, lo ha llevado él mejor que yo, aunque era previsible. Mis suegros lo recogen al mediodía cada día y se lo quedan hasta que yo llego, pero ahora que ya podemos decir con seguridad que se queda feliz en el cole, vamos a probar a dejarlo a comer un par de días a la semana, para liberar a los yayos un poco.

Y como no sólo se queda a comer, sino que se echa la siesta también, su padre y yo pensamos en darle un muñeco para que se acostumbre a dormir con él, porque a casi 15 meses, mi vikingo sólo se duerme a la teta con mami, o como mucho en el coche o en el portabebés. Y aquí entra en escena Dormilón, que va a acompañar a nuestro bebé unos cuantos días en todos sus sueños antes de quedarse a solas con él en la escuela. Si no puede tomar la teta antes de la siesta, por lo menos podrá abrazarse a un muñeco hecho por mamá con todo su amor. Casi casi regado con mis lágrimas, jajaja.



En fin, dejaremos para otro momento las dudas existenciales de si estamos haciendo lo correcto o no, de momento me quedo con la idea de que me ha quedado un Dormilón bastante apañado (odio hacer muñecos, se me dan fatal) y que a mi hijo le encanta.

Detalles, aquí.

viernes, 28 de octubre de 2016

Winterfell: Mistery Sock, Noviembre de 2016

Algunos de vosotros ya sabéis que me encanta el grupo de Ravelry "Sock Knitters Anonymous" y que de vez en cuando participo en  los retos que proponen para los Sockdown de cada año.

Algún día me apetecería mucho poder completar un reto entero y tejer debidamente 12 calcetines según los criterios de cada mes, pero de momento lo veo difícil y me reservo para lo que realmente tengo ganas.

A su vez, hacía ya tiempo, demasiado, que tenía en la cabeza un run-run: quería participar en un proyecto misterioso, un "mystery", un "MKAL" (mystery knit along) o como queráis llamarlo. Supongo que ya sabréis lo que es, pero por si acaso lo resumo: se trata de tejer una prenda sin saber el resultado final. Normalmente sabes qué tipo de prenda es, y unas semanas antes ya te indican el tipo de lana que necesitas, el número de ovillos, las agujas y todo lo necesario para que puedas prepararte. Llegada la fecha señalada, se publica la primera pista o clue, que no es más que la primera parte del proyecto. Periódicamente (suele ser una vez por semana) se van publicando más pistas mientras tejes a ciegas y se va desvelando el misterio.

Esto es realmente muy divertido, pero tiene un riesgo muy evidente: que no te guste la prenda final. A mí me pasó una vez, en el único MKAL en el que he participado, fue mala suerte y nada más, me lo pasé bien tejiendo y como eran unos calcetines, los uso igualmente. Lo suyo es participar en MKAL de diseñadores que te gusten y así te aseguras un poco más el tiro. Por ejemplo, yo jamás de la vida participaría en un MKAL de Stephen West, no vaya a ser que termine con un peto fosforito con brillantina y capucha multicolor con bigote de morsa (perdonadme las fans de West, yo es que no puedo...).

Total, que como en todos los Sockdown hay un MKAL cada dos meses (o MOCK -mystery sock-) pensé que podría aprovechar y participar. Y resulta que ahora en noviembre la diseñadora del MOCK es Knittymelissa, a la cual conozco hace poco pero me encantan sus diseños. Es la ocasión ideal, así que llevo como dos meses esperando con muchas ganas que empiece el reto.

Ni os cuento ya cómo aumentó el "hype" cuando vi el nombre de los calcetines:

WINTERFELL

Vale, que yo no soy muy fan de los Stark, pero con este título la cosa promete. Uf, uf, que no me aguantoooooo!! Que llegue el 1 de noviembre ya!! De momento sólo sabemos que van a ser unos calcetines de dos colores. A mí me costó bastante decidir cuáles escoger,ya que sin saber el dibujo es difícil hacerse una idea de cómo quedará el colorido. Al final tiré por lo fácil: liláceo para el color principal (nunca me falláis, tonos morados!) y crudo para el color secundario (pega con todo).




Lo tengo todo listo listísimo y estoy que muerdo.¿Seré capaz de completar todas las pistas de una semana a otra o pereceré en el intento?

Por cierto, sí, voy a tejer cada calcetín con una aguja de marcas y materiales diferentes y sí, sé que no me van a quedar iguales. Pero es que no tengo más agujas disponibles, mala suerte para mí, espero no arrepentirme.

Ah, y por si acaso después de esto se me quedaba un poco vacío y solo el armario de las lanas, mirad lo que llegó el otro día a casa:



Si es que no aprendo... merezco unos cuantos azotes en la plaza del pueblo.

lunes, 17 de octubre de 2016

Mami, ¿qué será lo que tienen estas lanas?

Madre mía, no me puedo creer que ya haya pasado un mes desde la última vez que escribí. Se nota que he vuelto al trabajo y voy de cráneo. Sigo tejiendo lo que buenamente me deja mi señor hijo, arañando minutos a la hora de la siesta, en el bus y en algún rato libre de mi jornada laboral.

Tengo cosas terminadas pendientes de enseñar, lo que pasa es que realmente me cuesta encontrar momentos para los pequeños detalles (bloquear, rematar, fotografiar...) y lo voy dejando y dejando.

También es verdad que el mundo blog ya no es lo que era. Y no lo digo por mi blog en concreto, sino en general. La gente ya no escribe tanto, ni en sus webs ni en las ajenas (me incluyo). Supongo que es mucho más fácil colgar una foto con un pequeño comentario. Muchas veces he pensado en abrirme cuenta en Instagram, renovarse o morir, pero es que esa mecánica no es lo mío, a mí me gusta enrollarme, escribir y leer. Y ante la incapacidad, intuyo, que tengo de llevar ambas cosas, prefiero mi querido blog, de momento. Más adelante, ya veremos.

En fin, mientras busco momentos para terminar otras cosas, os enseño una foto del alijo lanero que llegó la semana pasada.

muero de amor absoluto


Algunos ya sabréis que me vuelven loca las lanas de calcetines de Knit Picks. Todas. Son suaves y baratas. Y las Felici me rematan, con esas rayas del grosor perfecto y esos colores tan bien combinados, son tan bonitas que no se puede aguantar.

Que sí, que las lanas artesanas teñidas a mano no tienen comparación, peeeeeero personalmente me da reparo usarlas para calcetines, una prenda con un uso tan concreto y tan devastador. Las lanas artesanas las dejamos para chales y chaquetas monas. Para calcetines de batalla, yo me quedo cualquier lana comercial, mejor con las Felici.

Hace unos años anunciaron que dejarían de fabricar esta calidad y la comunidad tejeril montó en cólera. Pero no pasó mucho tiempo hasta que anunciaron que hacían una remesa "única, especial y limitada". Y de esas remesas llevamos ya unas cuantas

Total, que de vez en cuando me meto en Great British Yarn y cuando veo que han traído nuevas Felici, no me lo pienso y me pillo TODAS LAS QUE ME GUSTAN. Así de claro, porque sólo las venden un par de veces al año, porque hace mucho que son mi único capricho y porque yo lo valgo.

¡Viva!

lunes, 12 de septiembre de 2016

costuritas

Desde el día en que nació, el vikingo y yo hemos estado siempre juntos. Respetando sus tiempos y sus necesidades, nos hemos ido separando de vez en cuando a ratos, pero el mundo era nuestro.

Esto no me ha salido gratis, porque tal y como concibe este país la conciliación familiar, yo debería estar trabajando desde antes de la pasada Navidad. He tenido que renunciar temporalmente a mi empleo y a mi sueldo, pero no me ha importado en absoluto porque dedicarme a mi hijo al 100% ha sido el mejor y más bien pagado trabajo de mi vida. Y si pudiera, lo haría mucho tiempo más. Me da igual que consideren esto como antifeminista y me tachen como tal, porque o he hecho felicísima y convencida y me ha llenado más que cualquier otra tarea del mundo.

Pero por desgracia, ya no podemos prescindir del dinero por mucho tiempo más. A partir de hoy, nuestro camino lento, sosegado y respetuoso toma un giro repentino y tenemos que separarnos demasiadas horas por primera vez. La primera de tantas. Él a su cole y yo al/los mío/s.

Cada persona es diferente y todas las mamás (y los papás!) viven la reincorporación a su manera, no creo que sea fácil para nadie. A mí me gusta mi trabajo, pero no quiero volver aún. Quiero ver crecer a mi hijo un poco más, acompañarlo en este camino otro largo trecho. Quiero que sea él quien me suelte la mano para ver el mundo, no ser yo la que se marcha cuando aún es tan pequeño. Sé que va a estar bien, pero no es lo mismo.

Sin quererlo me ha quedado un post demasiado personal, y eso que sólo venía a mostraros mi última labor. Pero es que, ahora mismo, la tristeza es infinita y cuesta retenerla.

Con este dolor en el pecho he estado ocupando mis últimas "horas libres" haciendo esto para el cole de mi pequeño gran guerrero.



Soy una costurera paupérrima y hace que no bordo desde mi primer sashiko allá por 2008, pero creo que me ha quedado bastante apañado.

Detalles del bordado, se nota a la legua que es casero ;)



Por detrás, en una esquina y en pequeño, también he bordado el nmbre del niño

Las bolsas, forraditas por dentro, son muy resistentes, perfectas para el trote que van a llevar. Aunque tengan muchos fallos, me vengo muy arriba cuando veo que puedo hacer cosas así.

Para la próxima, que no tardará, saldrá mejor.